La libertad, non grata en Estados Unidos

Les precisé que mi «única arma era escribir, en especial para denunciar al gobierno estadounidense al que yo consideraba terrorista».

Con estas palabras contestó Hernando Calvo Ospina a las preguntas de los agentes de aduanas de México, aeropuerto en el que su avión con destino Nicaragua había aterrizado, debido a la prohibición de Estados Unidos de sobrevolar su espacio aéreo, ¿el motivo?: una persona non grata iba a bordo. Se puede acceder tanto a la noticia, como al relato de su protagonista.

Esa persona no resultó ser un terrorista, tampoco un sospechoso de cometer algún delito; esa persona era un periodista, un profesional que a causa de sus opiniones vertidas contra el Imperio, constaba en la lista negra de las autoridades estadounidenses.

Estar en contra de las actuaciones de U.S.A., con datos verificables. Opiniones fundadas que no contradicen la profesión periodística, sino que cumplen la función de denuncia que nos es propia. Luchar por medio de palabras, las que más duelen y las que más molestan. Y es que la verdad puede no ser plato de gusto para el gobierno norteamericano.

Este periodista es crítico con un imperio que trata, y con este tipo de actuaciones lo confirma, de crear una única mirada en la que Estados Unidos sea el líder. Buscan imponer su forma de pensar y de actuar, y si para ello tienen que terminar con la molesta libertad de expresión lo harán.

En el artículo Breves apuntes sobre el imperio, Calvo Ospina hace una enumeración de las distintas ocasiones en las que la política exterior estadounidense ha tratado de ahogar todo signo de diferencia ideológica en América Latina, buscando conquistar todo el territorio. El autor justifica de esta forma la actitud de felicidad que se vivió en diversos lugares del mundo tras los atentados del 11 de Septiembre.

Darle voz a las opiniones contrarias se ha convertido, de repente, en un delito. Hasta tal punto que las autoridades se permiten ordenar el desvío de un vuelo, con altos costes económicos y faltando el respeto a la profesión periodística.

No interesa que los muertos de Chile en ese otro 11 de Septiembre alcen la voz, ni su presidente: Allende, que vio la muerte gracias al apoyo que Estados Unidos, y su temor al socialismo dieron a los fascitas liderados por Pinochet.

Tampoco han de hablar los palestinos que mueren con bombas estadounidenses. Ni los muertos de SIDA en África, donde la industria farmacéutica busca el beneficio a costa de las víctimas.

Tampoco he de hablar yo, que defendiendo la libertad de expresión atento contra las políticas norteamericanas.

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Hernando Calvo Ospina
Hernando Calvo Ospina, periodista colombiano residente en Francia
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